Los problemas relacionados con el sueño son especialmente frecuentes entre los niños con un trastorno del espectro autista (TEA).

Trastornos del sueño en el trastorno del espectro autista
Dr. Òscar Sans. Director médico de AdSalutem Institute Sleep Medicine

Los niños afectados con un trastorno del espectro autista (TEA) presentan déficits en las áreas de la comunicación y del comportamiento social, asociados a la existencia de patrones de conducta restringidos y estereotipados. Alrededor del 1% de la población mundial tiene un trastorno del espectro autista, y a nivel europeo afecta a un 0,60% - 0,72% de la población. Estudios preliminares muestran que entre un 44-83% de los pacientes con TEA van a presentar algún trastorno del sueño.

Los problemas de sueño son independientes del funcionamiento cognitivo que presente el niño; sin embargo, en los niños con autismo, los problemas del sueño son una característica prominente y multifactorial debida a factores biológicos, psicológicos, sociales, ambientales y familiares. Los síntomas incluyen dificultades para iniciar y mantener el sueño, despertares nocturnos frecuentes, despertar precoz, disminución del tiempo total de sueño y resistencia para irse a la cama. Frecuentemente son los padres o los cuidadores de los niños quienes informan de estos problemas.

En los últimos 50 años ha quedado ampliamente demostrada la importancia del sueño en los procesos tempranos de maduración, y se considera una actividad de vital relevancia en los primeros años del neurodesarrollo. La evidencia científica apoya la relación del sueño con el aprendizaje y la memoria, jugando un papel determinante en la potenciación de la plasticidad cerebral del niño. La falta de sueño, o una mala calidad del mismo, se ha asociado con un impacto negativo en las funciones cognitivas de estos niños (consolidación de memoria, adquisición del aprendizaje, atención, funciones ejecutivas y maduración cerebral), así como en comportamiento durante el día.

Por ello, la mejora de la cantidad y la calidad del sueño es de capital importancia para prevenir las alteraciones cognitivo-conductuales mencionadas, así como para mejorar el funcionamiento familiar y reducir el estrés de los padres/cuidadores. Las alteraciones gastro-intestinales (GI) también se presentan con mayor prevalencia en los niños con autismo que en la población general. Estas alteraciones se asocian, a su vez, a una mayor disrupción del sueño, por lo que se deben tener en cuenta en los pacientes con TEA que muestren problemas a la hora de dormir.

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