Uno de los problemas más habituales del sueño es su interrupción: despertarse varias veces a lo largo de la noche puede afectar a nuestro bienestar mental y físico.

¿Tienes un sueño interrumpido? Así responde tu cuerpo

Algunos estudios consideran que es tan perjudicial como dormir poco, pero ¿cuándo debemos preocuparnos? Aunque casi la mitad de la población tiene alguna dificultad para dormir sin interrupciones, para que los despertares sean patológicos deben producirse al menos tres veces a la semana durante un tiempo mínimo de un mes.

Las causas son variadas, y muchas veces ya las intuimos: el estilo de vida, la mala alimentación o el estrés suelen ser las más comunes. Sabemos que un sueño sin interrupciones es importante para un buen descanso, pero ¿sabemos cómo responde nuestro cuerpo ante estas situaciones?


Energía, concentración y estado de ánimo

Los despertares nocturnos provocan períodos más cortos de la fase del sueño de ondas lentas (o tercera fase del sueño sin movimientos oculares rápidos), una de las etapas del sueño donde el descanso es más profundo y que es clave para la restauración del organismo. Esto, indudablemente afecta a la energía y vitalidad que tendremos al levantarnos, puede provocar problemas de concentración y estado de alerta y reducir muchísimo nuestro rendimiento laboral.

Además, los despertares nocturnos influyen en el estado de ánimo, provocando irritabilidad, apatía y menor tolerancia al estrés.  Estos efectos pueden ser acumulativos e incrementar el riesgo de sufrir cuadros depresivos.


Fallos de memoria

El sueño interrumpido, independientemente de su cantidad o intensidad, afecta también la capacidad de formar recuerdos. Para conseguir que lo aprendido durante el día quede grabado en la memoria a largo plazo es imprescindible dormir sin interrupciones frecuentes.

La fase del sueño de ondas lentas, afectada en estos casos, juega un papel importante en la memoria declarativa -un tipo de memoria a largo plazo- y en su consolidación. Esto podría explicar por qué algunas personas de edad avanzada son propensas a padecer problemas de memoria -aunque no por si sólo-, o por qué surgen los problemas de memoria en trastornos como el Alzheimer.


Déficits cognitivos a largo plazo

La continuidad del sueño es uno de los factores que se ven afectados en varias patologías que afectan a la memoria, como el Alzheimer y otros déficits cognitivos vinculados a la edad, y podría contribuir a estos, aunque en estos casos aún no está claro si es la degeneración del cerebro la que causa problemas del sueño o si éstos contribuyen a ella.


Qué hacer

Si sufrimos este problema, además de acudir a un especialista para que evalúe nuestro caso, podemos poner en práctica una serie de medidas en el momento de la interrupción del sueño:

  • No enciendas la luz ni utilices aparatos electrónicos. De lo contrario podrías alterar los niveles de melatonina, la hormona que regula los ciclos biológicos
  • Medita: la meditación puede ayudar a relajar los músculos y controlar la respiración, y es eficaz para volver a quedarse dormido
  • Regula la temperatura: una habitación demasiado cálida o llevar demasiada ropa de cama puede dificultar el sueño
  • Ruido blanco de fondo: un ruido constante y uniforme de fondo -hay apps móviles que incorporan sonidos de este tipo- puede ayudarte a dormir

Si aun así no puedes volver a conciliar el sueño, lo mejor es levantarse y hacer alguna actividad calmada, como leer un libro, hasta que vuelas a tener sueño.

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