El rol de cuidador puede dificultar la regularidad de los horarios de descanso. Los trastornos del sueño pueden afectar negativamente al bienestar general del cuidador y repercutir también en el paciente.

cuidadores y sueño

Los trastornos de sueño son comunes entre los asistentes sanitarios y los cuidadores de personas dependientes. Estos trastornos pueden afectar a la productividad y la calidad de vida, tanto la propia como la del paciente. El rol de los cuidadores les puede llevar a responsabilizarse del paciente hasta el punto de sacrificar su propia salud en los momentos especialmente difíciles.

 

No deben olvidar, sin embargo, que su bienestar físico y emocional es igual de prioritario. Cuando este se ve afectado, es importante que busquen ayuda en un especialista y que hablen con su médico. Uno de los primeros signos de empeoramiento de la salud general a los que se debe prestar atención es la falta de sueño; la cual, a su vez, constituye por sí misma un trastorno relevante que requiere tratamiento.

 

El descanso insuficiente y la ausencia de un sueño saludable pueden derivar en problemas cardiovasculares y diabetes, además de generar un impacto negativo en las capacidades cognitivas. Los efectos del déficit de sueño -como la pérdida de concentración, memoria y aprendizaje- pueden llevar a los cuidadores a cometer errores y descuidos que repercutan en el cuidado del paciente y en su propia vida.

 

Además, dormir poco o mal hace que el estado de ánimo se resienta. Es inevitable que el humor de una persona afecte de algún modo a quienes tiene cerca; por lo que, si este es negativo, puede transmitirse fácilmente al paciente. Las personas enfermas a menudo son más sensibles al trato que reciben, y existe cada vez más evidencia médica de la relación positiva entre el bienestar físico y emocional y la mejora y el manejo de las enfermedades.

 

Algunos estudios señalan que muchos profesionales de la salud o cuidadores se automedican cuando experimentan problemas para dormir. No obstante, lo más aconsejable es que consulten primero a un especialista y que, tomando siempre en cuenta sus consejos, adopten medidas complementarias que les ayuden a mejorar la calidad del sueño.

 

Es recomendable que mantengan una dieta equilibrada, evitando el azúcar, la cafeína, el alcohol y otros estimulantes y no comer ni usar dispositivos electrónicos poco antes de ir a dormir, puesto que dificultan la conciliación del sueño. Apagar el móvil y leer, dar un paseo nocturno, meditar o escribir un diario les ayudará a relajarse. También es importante que, durante el día a día, presten atención a los círculos sociales, hagan un espacio para la familia y los amigos y dediquen un tiempo diario a los pasatiempos favoritos para mejorar el humor y aliviar las preocupaciones que impiden dormir bien. El ejercicio moderado regular también ayudará a mejorar el descanso. Si no es posible dar un paseo por la noche, pueden practicar algunas posturas de yoga o hacer estiramientos durante unos minutos, tomándose su tiempo y acompañándolos de música relajante.

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