Seguro que más de una vez te ha costado levantarte durante los meses fríos del año. Pero, ¿por qué motivo nos cuesta más hacer caso al despertador?

Dormir bien en invierno

El hecho de que anochezca más temprano y que cuando nos levantemos por la mañana todavía no haya amanecido influye en la calidad del sueño e incluso en el estado de ánimo.

En el siguiente artículo te ofrecemos algunas claves para adaptar el cuerpo al cambio de estación y mantener un sueño saludable que permita un descanso óptimo.

Exposición regular a la luz

La producción de melatonina (hormona que promueve el sueño) aumenta cuando disminuye la luz ambiental. Por eso, en invierno estamos más somnolientos. Como la luz sincroniza nuestro reloj interno, en invierno hay que aprovechar al máximo las primeras horas de sol para mantener así un equilibrio entre horas de sol y oscuridad.

Por la noche, una hora antes de ir a dormir, hay que “desconectarse”: evitar el uso de teléfonos móviles, ordenadores y televisión. La exposición a la luz que emiten estos dispositivos dificulta el proceso para conciliar el sueño.

La habitación, ni muy fría ni muy caliente

Otro inconveniente del invierno es que la temperatura ambiente suele ser baja durante la noche. Pasar frío, pero también calor, puede afectar e interrumpir el ciclo del sueño. ¿Cómo evitar problemas de sueño debido a la temperatura?

  • Mantener una temperatura de la habitación entre 18 y 22 grados durante el sueño
  • Usar un nórdico adecuado y retirarlo solo si se tiene mucho calor
  • Evitar el uso de la calefacción durante toda la noche, dado que el aire reseco puede provocar resfriados y congestión, al margen de ser nocivo para el medio ambiente
  • Bañarse con agua caliente antes de acostarse, para calentar y relajar el cuerpo. Además, la sensación de frío al entrar en contacto con la cama no será tan exagerada

La cafeína, cuanto menos mejor

La ingesta de determinados alimentos y bebidas puede ser un gran problema para conciliar el sueño. Una taza de té o café después de cenar, pese a que es muy agradable para rebajar el frío, puede generar inconvenientes para mantener una buena higiene del sueño. En cambio, una taza de caldo o una tisana de hierbas relajante, además de ayudar en la digestión, predispondrá al cuerpo a relajarse e inducir el sueño.

Aunque haga frío, no te quedes en el sofá

Hacer ejercicio en invierno puede ser todo un reto. Sin embargo, seguir una rutina de actividad física regular puede aumentar la calidad del sueño. Reducir el estrés acumulado durante el día a través de la actividad física va a ayudar a canalizar esa energía y a estar más cansado físicamente por la noche.

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