El sueño es una función cerebral. Múltiples núcleos cerebrales se coordinan para organizar la alternancia de vigilia y sueño y establecer la correcta arquitectura del sueño.

Demencia y sueño
Dr. Juan José Poza. Servicio de Neurología del Hospital Universitario Donostia (San Sebastián)

El sueño es una función cerebral. Múltiples núcleos cerebrales se coordinan para organizar la alternancia de vigilia y sueño y establecer la correcta arquitectura del sueño.  A su vez, un sueño de calidad mejora el rendimiento cerebral. La privación de sueño, bien en cantidad, bien en calidad, disminuye tanto el nivel de alerta como la capacidad cognitiva y de razonamiento, la fluencia verbal, la atención y la memoria. Cuando la privación es crónica, puede facilitar un deterioro cerebral, lo que supone un factor de riesgo de desarrollar demencia.

Por otro lado, en las enfermedades neurodegenerativas, a la vez que se lesionan circuitos relacionados con la capacidad de retener información, de orientarse en el tiempo o en el espacio, de realizar cálculos o de elaborar y comprender el lenguaje, se alteran los relacionados con la inducción y el mantenimiento del sueño, así como con la ordenación de la alternancia del ciclo vigilia-sueño. Como consecuencia, los pacientes con demencia duermen mal. El ritmo de sueño se altera y, en vez de concentrarse durante la noche, se reparte aleatoriamente durante las 24 horas del día, de modo que los pacientes dormitan frecuentemente cuando hay luz y deberían estar despiertos, y no duermen, o lo hacen de forma muy superficial, cuando hay oscuridad y deberían estar dormidos. Cuando duermen, el sueño está desestructurado y tiene baja calidad. Como hemos dicho antes, esto repercute negativamente en el rendimiento cerebral, ya de por sí afectado notablemente por la enfermedad.

Mejorar la calidad de sueño puede repercutir en la función cognitiva y en la calidad de vida de los pacientes con demencia. Acentuar las señales que utiliza el cerebro para regular el ciclo vigilia-sueño puede ser útil en un momento en el que su capacidad para percibirlas esta disminuida. Para ello, es conveniente exponer a los pacientes con demencia a un ambiente bien iluminado y facilitar en lo posible su actividad física y mental durante el día, y ofrecer un espacio en calma y penumbra durante la noche. Marcar las rutinas facilita su orientación temporal, les da seguridad y les ayuda a saber cuándo es hora de dormir. Y será necesario identificar si existen patologías de sueño asociadas que exijan un tratamiento específico.

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