A veces las dificultades para dormir no tienen que ver con trastornos del sueño como apneas o el insomnio, sino con nuestro entorno.

Cómo adaptar tu habitación para un mejor sueño

Si quieres que tu sueño sea de calidad y reparador, acomoda tu dormitorio para que sea el lugar idóneo de descanso. Sigue estos consejos y toma medidas para que los ruidos, la luz o los olores dejen de ser un problema.
 

Luz

La brillantez e intensidad de la luz puede ser un impedimento para conciliar el sueño. Existen en el mercado algunas opciones para bajar la intensidad lumínica de la habitación. Es el caso de los reguladores de luz. Si no dispones de este regulador, puedes solucionarlo con una lamparita de noche. Si te gusta leer y escuchar música, esta luz te ayudará a conciliar el sueño. Y si te levantas durante la noche para ir al baño, enciende esta lamparita en lugar de una luz más intensa.


Temperatura

Puede que pienses que una habitación caliente ayuda a conciliar el sueño. En realidad, la habitación debe estar a una temperatura de entre 18 y 22 grados durante el sueño. Tenerla a una temperatura más caliente o más fría de lo normal puede afectar e interrumpir el ciclo del sueño. Además, el uso de la calefacción durante la noche puede provocar resfriados y congestión. Por tanto, mejor evitarlo durante tantas horas. En este artículo encontrarás más consejos sobre cómo evitar los problemas de sueño debido a la temperatura.


Sonidos

Para un sueño de calidad, no debería haber ningún ruido en la habitación antes de dormir y durante el sueño. Sin embargo, puede pasar que te quedes dormido con la televisión encendida lo que haga que te despierte en medio de la noche por los cambios de volumen que se producen. Si actualmente tienes televisión en la habitación lo mejor es sacarla de la habitación para que no pasen estas cosas o acordarte de apagarla justo antes de ir a dormir. Ponte tapones en los oídos si hay otros ruidos que no puedas evitar, por ejemplo, los ronquidos de tu pareja. En relación con la alarma del despertador, es recomendable usar una que no sea estridente, ya que lo último que querrás es empezar el día alterado.


Alergias y olores

El olor influye tanto para bien como para mal a la calidad del sueño. Usar aceites o inciensos en el dormitorio sirve para tener un sueño reparador y de calidad. Por otro lado, si eres alérgico, toma medidas para proteger tu sueño, especialmente de los ácaros. Para ello, hay que lavar las sábanas y mantas con regularidad y proteger el colchón y los cojines (no solo por encima) para evitar la aparición de los ácaros. El uso de purificadores puede ayudar a alejar los alérgenos de la habitación y cierra bien las ventanas si no puedes con el polen.


Persianas y cortinas

Para crear un espacio lo más relajante y silencioso posible, tener cortinas y persianas que eviten la entrada de luz y ruido ayudarán a aislar la habitación. La oscuridad estimula la producción de melatonina en el cerebro. Es por ello que siempre te recomendamos evitar el uso de móviles antes de dormir. La luz azul que desprenden las pantallas influye en la reducción de melatonina.


Colchón

No siempre un colchón que sea muy suave es la mejor opción para descansar. Hay que probar varias opciones antes de decantarse por uno, ya que cada cuerpo se adapta de manera diferente al material de que están hechos. Si te decantas por un colchón más duro, puedes compensarlo con una almohada más blanda que dé a tu espalda el balance ideal. Y no olvides cambiarlo si te levantas frecuentemente con dolor de espalda.

Hacer la cama cada día también influye en tener un sueño reparador. De hecho, los participantes en una encuesta de la National Sleep Foundation norteamericana lo corroboran, ya que 7 de cada 10 cree que una cama limpia y cómoda marca la diferencia e influye en un sueño de calidad. Lava las sábanas y fundas de cojines y almohadas una vez por semana y ten preparadas otro set limpio cuando estas se estén limpiando.


Color de la habitación

El color de la habitación también es un factor a tener en cuenta. Pero antes, elimina todos aquellos dispositivos, por ejemplo, ordenadores de mesa, o máquinas para hacer ejercicio, que ocupen demasiado espacio y puedan reducir tu facilidad para conciliar el sueño. Tu intención es crear una sensación de calma y tranquilidad, y los colores de las paredes contribuyen definitivamente a ello. Usar colores suaves y poco estridentes es la mejor opción para hacer de tu habitación el lugar perfecto para dormir.

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