Igual que la falta de sueño puede llevar a una ingesta excesiva o mal calculada de alimentos, la mala alimentación puede dificultar el descanso y generar problemas de insomnio.

comer bien para dormir mejor

Se ha comprobado que la falta de sueño puede llevar a una ingesta excesiva o mal calculada de alimentos. Ya que el organismo reclama azúcar cuando nos encontramos cansados.

Sin embargo, la correlación funciona también a la inversa. Una dieta adecuada puede mejorar la calidad del sueño y facilitar su conciliación, mientras que una alimentación pobre o excesiva genera el efecto contrario. Tratándose de dos factores fundamentales en la salud, es necesario prestar atención a la relación entre ambos cuando alguien sufre desajustes en el sueño o la alimentación. Si sufrimos insomnio y no hemos identificado una causa concreta, el primer paso para empezar a corregirlo es revisar los alimentos que consumimos de forma habitual.

Empieza por la cafeína y el azúcar

Consumir más de tres tazas de café al día puede impactar negativamente en el sueño. La paradoja está en que, cuanto menos duermes, más cafeína demanda tu organismo si está habituado a la sustancia. En ese caso, es aconsejable romper el círculo vicioso reduciendo el número de tazas de café y evitando su consumo después de las primeras horas de la tarde. Ten en cuenta que el organismo tarda unas seis horas en metabolizar la cafeína.

El azúcar también ha demostrado ser uno de los mayores enemigos del sueño. Los alimentos azucarados producen una subida de energía; momentánea, pero suficiente para impedir cerrar los ojos a la hora planeada. Evita el azúcar y los alimentos procesados un rato antes de acostarte.

Sustitúyelos por carbohidratos complejos y vitamina B

Es recomendable no comer durante al menos una hora antes de ir a dormir, pero la cena debe ser suficiente consistente para que la fantasía de un viaje a la nevera no te impida el reposo. Algunas buenas opciones son los garbanzos, el pescado, el pavo y la remolacha, alimentos con vitaminas B6 y B3, que facilitan la inducción al sueño a través de la producción de serotonina.

Los alimentos favorables para tomar un tentempié nocturno incluyen los cereales de grano entero y sin azucarar, la leche tibia, las bananas y los frutos secos, que aportan una buena cantidad de carbohidratos complejos y proteínas y estimulan la producción de melatonina. Un estudio de 2010 publicado en Journal of Medicinal Food demostró que las cerezas pueden favorecer el sueño tanto como dicha hormona, además de ser una opción saludable para la dieta general.

Infusiones antes de la cama

Aunque los estudios científicos sostienen hipótesis diversas, la experiencia demuestra que ciertas infusiones tienen un efecto calmante en la mayoría de personas. Las opciones más populares son la tila, la manzanilla, el jengibre y el té de menta. Todos ellos tienen propiedades digestivas, y como cualquier infusión caliente, generan una sensación de bienestar al reducir el estrés gracias a sus aminoácidos, factores que contribuyen a un descanso profundo y sereno.

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