Para mantener un buen descanso a largo plazo, debemos prestar atención a los elementos que condicionan nuestro sueño y reemplazarlos cada cierto tiempo.

¿Cuándo renovar el colchón y la almohada?

Pasamos en la cama aproximadamente un tercio de nuestra vida. Para mantener un sueño saludable a lo largo de los años, también es necesario prestar atención al estado de los objetos con los que dormimos: estos deben aportarnos suficiente comodidad y confort para que nos despertemos descansados y sin somnolencia.

Como todos los demás objetos, los elementos que componen nuestro dormitorio tienen una vida útil que conviene revisar y reemplazar cada cierto tiempo. Te dejamos una guía para saber cuándo es hora de renovar cada uno de estos elementos:

Colchón

El colchón es el objeto más importante: condiciona la postura y, con ello, la calidad del descanso. Se trata del elemento que soporta más presión durante la noche; por lo que, con el paso del tiempo, se irá resintiendo. El tiempo que tarde en deteriorarse depende, sin embargo, de su calidad: un colchón de espuma de buena calidad puede durar más de 10 años, mientras que uno más barato dura unos 5 años. La recomendación general es reemplazar el colchón cada 7 años de media. Sin embargo, si pasas más tiempo en la cama (por ejemplo, por la edad), es posible que el colchón se empiece a desgastar antes. Ante la duda, es importante que escuches a tu cuerpo: si te despiertas con somnolencia o alguna incomodidad, puede que necesites un colchón nuevo. Si no es el caso, es recomendable que revises tus hábitos de sueño para detectar la raíz del problema.

Almohada

La almohada soporta el cuello y la cabeza pero, además, absorbe el aceite natural de la piel (el sebo) y las células de piel muerta y de cabello. Con el tiempo, esto supone un entorno favorable para que se acumulen motas de polvo y otros alérgenos comunes.

Por ello, las almohadas deben lavarse al menos cada seis meses y reemplazarse cada 2 años. También deben usarse fundas protectoras para evitar la acumulación de elementos que puedan producir alergias y ensuciar la piel.

Sábanas

La mayoría de personas lavan las sábanas cada dos semanas aproximadamente. Sin embargo, teniendo en cuenta que el calor crea un entorno húmedo en la cama y que esta recoge hasta 14 gramos de nuestra piel en sólo una semana, lo ideal es cambiar las sábanas cada 7 días.  

Pasados dos años, las fibras de las sábanas comienzan a descomponerse; cuando la tela comienza a parecer desgastada y más frágil, es hora de hacer un recambio.

Edredones

Los edredones tienen una mayor vida que las sábanas. Además, al contrario que las almohadas y el colchón, no soportan ningún peso, por lo que tardan más en comenzar a deteriorarse. Los años que dure dependerá del mantenimiento: si aireas y cubres los edredones de forma habitual, pueden durar hasta 15 años. Si no sabes por cuánto tiempo los has tenido, fíjate en su estado: sabrás que es hora de tirarlos cuando empiecen a estar planos y demasiado fláccidos.

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